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LA FORMACIÓN Y EL TRABAJO DE LOS JÓVENES: UNA RELACIÓN A REPENSAR

 

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Una mirada al futuro. I Congreso IKASLAN de Formación Profesional

En 12 de diciembre de 2013 ha tenido lugar en el Palacio de Congresos Europa de Vitoria-Gasteiz el I Congreso de Formación Profesional de IKASLAN, la asociación...

 
 

La grave crisis que atraviesa el país ha vuelto a plantear la problemática de las elevadas tasas de paro entre los jóvenes en comparación con el resto de la población. Pero esta cuestión ya viene de lejos, y es que cuando se tienen que analizar los temas relacionados con los jóvenes hay que tener en cuenta la visión coyuntural del momento y las grandes tendencias de fondo de nuestras sociedades avanzadas que afectan a las nuevas generaciones y su papel en la sociedad. Tres cuestiones merecen la atención: el trabajo de los jóvenes, su formación y su relación con la sociedad adulta.

Hasta pasados ​​los 20 años el trabajo no forma parte de la vida de los jóvenes

Si se observa la evolución de la relación de los jóvenes con el trabajo a largo plazo se constata que ya hace décadas que los jóvenes menores de 20 años van desapareciendo progresivamente del mercado de trabajo bajando drásticamente su tasa de actividad, es decir su disponibilidad para trabajar (en el 2012, 22 de cada 100; en el 1977 terminó 61 de cada 100), e incluso en las mejores épocas de bonanza económica no han llegado a compensar la bajada histórica. Además entre los que están disponibles para trabajar, el Gran Majoria, casi 3 de cade cadatan aturats, por lo tanto en la actualidad de cada 100 jóvenes menores de 20 años sólo 6 trabajaSON aturatsaturats, el resto 78, no están en el mercado de trabajo. Esta tendencia a la retirada de los jóvenes del mercado de trabajo no se produce en la franja de los que tienen entre 20 yo 24 anys, ya que a lo largo de los años se ha mantenido bastante estable su tasa de actividad, a pesar de las variaciones influidas por la coyuntura económica, con una ligera tendencia a aumentar. Hoy, de 100 Joves de 20 un 24 anyaños trabajan, 31 están parados y 33 están todavía fuera del mercado de trabajo.

Evolución de la relación de los jóvenes con el empleo 1977-2012 a Catalunya

1977 1987 1997 2007 2012
Jóvenes 16-19 años
Tasa activitat 61,09 49,01 31,19 35,94 22,71
Tasa de ocupación 56,55 22,50 16,54 27,04 6,15
Taxa Atur 7,43 54,10 46,97 24,76 72,91
Jóvenes 20-24 años
Tasa activitat 64,34 73,35 66,93 72,07 67,27
Tasa de ocupación 61,50 47,39 48,12 65,41 36,14
Taxa Atur 4,42 35,39 28,11 9,25 46,27

INE-EPA II Trimestres

Esta comparación histórica conduce a poner de relieve que la relación de los jóvenes menores de 20 años con el mercado de trabajo viene determinada por una tendencia que se va consolidando cada situación de crisis pero que está más relacionada con factores de orden sociocultural de mayor alcance que las fluctuaciones coyunturales de la economía, sin que ello signifique negar la influencia de los factores tecnológicos y económicos en la medida en que tienen lugar. El alcance y las consecuencias de esta tendencia merecen una reflexión profunda por parte del conjunto de la sociedad. Se sostenible y deseable que los jóvenes no estén presentes en el mercado de trabajo hasta pasados ​​los 20 años?

La cualificación y la formación de los jóvenes está desequilibrada

La razón que hasta ahora se ha esgrimido es que cada vez es necesaria una inversión con más tiempo para formar a los jóvenes, y por tanto sino están en el mercado de trabajo deberían estar formándose. Pero la realidad es que Cataluña sigue presentando un nivel bajo de cualificación de su población activa. La estructura de la cualificación de la población activa y de la ocupada en Cataluña corresponde al modelo productivo que se ha desarrollado en las últimas décadas y que ahora está en discusión. En Cataluña hay un amplio consenso en que la salida de la crisis está relacionada directamente con la capacidad de transformar el modelo productivo hacia uno más competitivo internacionalmente y de mayor valor añadido. Para evolucionar hacia este nuevo modelo se necesitan unos recursos humanos con una calificación que hoy no dispone el país.

Si se observa el gráfico adjunto se ve claramente que la estructura de cualificación de la población activa en Cataluña y en España es totalmente la contraria a la de la media de los 27 países de la Unión Europea. Si se considera que el modelo europeo es más competitivo que nuestro parece evidente que es necesario un cambio profundo de rumbo para aproximarnos a los modelos europeos. El diferencial de competitividad de estos países radica en la importancia de la calificación intermedia de su población y no tanto en la de nivel superior.

Para evolucionar hacia una estructura de calificación más competitiva hay pues reducir drásticamente la población activa con un nivel bajo de formación y duplicar la población con un nivel intermedio, es decir con una titulación de bachillerato o de un ciclo de formación de grado medio.

La cuantificación de este reto nos permite proponer unos objetivos precisos para todo el sistema de formación para los próximos años. Los esfuerzos deberán concentrarse en formar los niveles bajos y en los jóvenes que se incorporen al mercado de trabajo, y en cambio Catalunya está en una situación buena en cuanto a la formación superior. La consecución de este objetivo significaría que en el mercado de trabajo las empresas encontrarían una mayor proporción de mano de obra cualificada que impulsaría el cambio de modelo productivo.

Esta hipótesis de trabajo se fundamenta principalmente en incorporar la población joven al mercado de trabajo con un nivel de formación muy superior al que hoy lo hace. A pesar del incremento extraordinario del número de jóvenes formados en las últimas décadas, todavía hoy hay un número excesivamente alto de jóvenes que abandonan prematuramente el sistema educativo sin una formación adecuada para su inserción laboral. Esta cuestión que ya ha sido señalada repetidamente por la OCDE y la UE y por los expertos y organismos del país, requiere una atención urgente y prioritaria ya que sus consecuencias para el futuro del país serán graves. Dicho clarament, hoy Cataluña no cuenta con la mano de obra suficientemente formada para impulsar una economía competitiva a nivel internacional. Si no se aumenta rápidamente el nivel de formación de las nuevas generaciones también se corre el peligro de que muy jóvenes queden atrapados en una espiral negativa de dificultades de inserción laboral por falta de cualificación, con lo cual se pueden generar tensiones importantes en la cohesión social del país.

Estos hechos contrastan con la contradicción que por otro lado, un número creciente de jóvenes con unos niveles elevados de calificación no acaban de encontrar las oportunidades laborales y profesionales y optan por emigrar hacia otros países. Así pues, la situación es compleja, e interactúan factores de orden socioeconómico como también de otros de tipo culturales y ambientales.

Que los jóvenes abran sus oportunidades vitales a nivel europeo o mundial, no sólo no es negativo sino que de hecho ha sido propiciado por los mensajes y políticas que se han dirigido a los jóvenes, tanto por la voluntad de internacionalización de la economía catalana, como por ejemplo mediante el mismo programa Erasmus que busca una mayor movilidad europea de los jóvenes profesionales. El problema radica cuando se transmite a las nuevas generaciones que su país no tiene futuro, por que entonces los jóvenes pueden salir en desbandada como está ocurriendo en Irlanda o Estonia y perder definitivamente el mayor capital humano y cultural que el país ha sido capaz de generar en toda su historia.

Hace falta pues, concentrar mucha atención a la situación ya las perspectivas de los jóvenes en Cataluña. Transmitir confianza en el futuro y en la implicación de los jóvenes en su construcción ofreciendo el apoyo necesario para que sea creíble. Mejorando el rendimiento del sistema educativo para que todos los jóvenes terminen sus estudios y no dejen la educación sin una formación especializada y profesional que contribuya a una mayor competitividad de las empresas. Movilizando a todo el tejido productivo para que ofrezca oportunidades de prácticas a los jóvenes para que puedan adquirir la experiencia necesaria para convertirse en unos buenos profesionales.

Los modelos de alternancia entre formación y trabajo como modelo de transición de los jóvenes a la vida adulta han demostrado su eficacia en otros países desarrollados. En la Cataluña del futuro, la transición de los jóvenes al mercado de trabajo debería ser más parecida a la que se práctica en otros países europeos que no la que hemos heredado del pasado.

 

Oriol Homs

Octubre 2012

Publicado en Monográfico n º 17 Atur juvenil: una generación en peligro editado por la Fundación J. Pujol

http://www.jordipujol.cat/ca/butllet/monografic/223

 

Atur juvenil

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